“No encontramos a María Luisa, ella nos encontró”

Amanda Sarmiento, productora del documental 'Señorita María', visita Barcelona

El pueblo colombiano de Boavita acoge la historia de María Luisa, una mujer trans que vive en un entorno conservador y ultra religioso, donde ella es la ‘personaje’ peculiar de la comunidad. Una vida llena de dudas y drama en un contexto donde el abandono estatal se hace todavía más visible.

Son las cinco de la tarde en una cafetería de la Rambla del Raval barcelonés y Amanda Sarmiento, productora cinematográfica, relata la historia de cómo conoció a María Luisa Fuentes. “Más bien, ella nos encontró”, comenta. “Fue un proceso de creación que duró siete años. Boavita es el pueblo donde el director, Rubén Mendoza, tiene sus orígenes paternos, él la veía, le generó curiosidad y le propuso contar su historia”.

En un inicio Fuentes aceptó la propuesta y entonces productora y director comenzaron a buscar financiación. “Algo que era muy difícil porque no sabíamos exactamente qué íbamos a contar, ya que a partir del personaje salía el tema y no al revés”, matiza Sarmiento. “Queríamos narrar la historia y la belleza de un ser humano potente”.

Cuando consiguieron la primera parte de la financiación María Luisa desapareció durante un año y medio, asustada de las intenciones que pudieran tener Mendoza y Sarmiento. “Sentía que podríamos burlarnos de su historia de vida”. Finalmente, pudieron volver a contactarla y explicarle cuál era su objetivo, “usualmente se piensa que tras una película, la vida te cambia económicamente o que hay un salto a la fama. Intentamos aterrizarla mucho, decirle que no tenía que dejar la montaña o convertirse en un personaje público”.

De hecho tras el estreno del documental, Sarmiento afirma que intentaron mejorar la vida de María dentro de las posibilidades que tenían. Gracias a la participación con varias fundaciones, se ayudó a que tuviera una nueva casa, pero algunos espectadores cuestionaron que no se hiciera más. “No estamos para sustituir al Estado. Hemos visibilizado la situación y ahora toca reflexionar sobre estos temas”.

A través de la historia de María Luisa se observa el nulo funcionamiento del sistema en el campo colombiano y la vulnerabilidad en la protección de los derechos de salud y educación. Temas transversales que aparecen a lo largo de la película, en medio de la narración.

Esta invisibilidad estatal también se percibe en la falta de apoyo institucional en el trabajo de la tierra, así como una reivindicación de la labor del campesinado, cultural y socialmente. “Durante el tiempo que estuvimos grabando, nadie la llamaba a trabajar. No había producción y la tierra estaba seca”.

Acogida en Colombia

Señorita María fue bien acogido en Colombia, de hecho encabeza la lista de los documentales más vistos en salas. “Siento que mucha de las personas que se acercaban lo hacían desde el morbo y la curiosidad del personaje. Lo bonito era cómo tras la proyección había una transformación del público. Era muy emocionante la empatía que generaba y más, cuando ella estaba presente, ya que le hacían ver que había personas de su lado, respaldando su historia de vida”.

Sarmiento explica el porqué de esta empatía: “hay una cosa muy fuerte con ella como personaje, es único, su ingenuidad en un entorno tan bruto. Una mujer tierna, que cuida de los animales y su entorno, que tiene una expresión de la fe muy potente, muy fuerte. Eso conmueve y hace que cada espectador rebusque una conexión, una fragilidad, y una entereza que habita en todos nosotros”.

Pero el documental no sólo muestra la realidad de María y su entorno, sino que con él, ella descubrió que había más personas con su misma identidad, que no estaba sola en su lucha. “Ella siempre se ha sentido mujer y de eso parte su decisión de vida. Lo que lleva a reflexionar como se dan estas expresiones en un ámbito rural tan conservador y ultra religioso, ¿por qué no la mataron por ser diferente?”.

El cine documental como industria en Colombia

Además de la buena acogida que tuvo la película en su país natal, a nivel internacional también ha sido muy reconocida. Entre los premios destacan la mejor película del 66 Festival de cine de Trento y la mejor película documental del Colombian Film Festival de Nueva York.

“No me atrevería a decir que es una industria cinematográfica, pero sí un renglón importante en la cultura colombiana”, destaca Sarmiento. Además, el cine colombiano tiene un tinte más documental, más comprometido con la realidad. “Hay mucho que contar. Frente a todas las coyunturas, se generan una cantidad de nuevos relatos que son importantes y creo que nos falta por narrar mucho de lo que nos pasó y nos pasa; memoria histórica. Hay que meter el dedo en la llaga porque esa es la única manera de sanar las heridas”, concluye la productora.

Y así, de la mano de María Luisa conocemos una historia de lucha y valentía en Boavita y su entorno, los caminos empedrados, las vacas pastando, los perros ladrando, el tintico mañanero, los baños en el río, la falta de infraestructuras y el abandono estatal en una cultura campesina que, a pesar de estar impregnada de conservadurismo, respeta la decisión de una mujer llamada María Luisa Fuentes.


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