Acompañando en tiempos de COVID-19

«Los sicarios no han entrado en cuarentena en el hecho de atacar líderes», dice Juan Carlos Quintero

Uno podría pensar que IAP ha parado debido al contexto de confinamiento. Eso no es así. Ni IAP, ni las organizaciones acompañadas han detenido su trabajo, ya que las vulneraciones de Derechos Humanos en Colombia tampoco lo han hecho. Como organización de acompañamiento internacional seguimos aquí, trabajando a su lado, aunque nuestra manera de hacerlo haya cambiado.

Debemos resaltar la visión que tienen las organizaciones del territorio sobre el acompañamiento internacional. Lo consideran una herramienta muy positiva que permite que estos líderes y lideresas sociales lleguen a espacios donde quizá sin acompañamiento les resultaría más difícil. Para ellos, entrar a región siempre es complejo y les supone un riesgo elevado y consideran que gracias al acompañamiento internacional dicho riesgo disminuye. Tal y como comenta Juan Carlos Quintero, líder social de ASCAMCAT, el acompañamiento internacional sigue muy vigente hoy en día. Cuando se produjo la firma de los Acuerdos de Paz, se planteó la necesidad de continuar con el acompañamiento internacional. Una necesidad que se ha confirmado que hoy en día, ya que se siguen produciendo vulneraciones y hostigamientos a comunidades enteras.

Después de haber hablado con diversos líderes y lideresas sociales de las organizaciones acompañadas, hemos redefinido nuestra línea de trabajo para poder seguir visibilizando el esfuerzo que están realizando dichas organizaciones.

En esta nueva etapa, el trabajo de IAP se centra en una labor de monitoreo y contacto permanente de la seguridad de los líderes y lideresas debido a que sus asesinatos no han entrado en cuarentena. Este monitoreo se está dando mediante una comunicación constante para ver cómo está la situación de Derechos Humanos en las distintas regiones. De esta manera, en IAP seguimos haciendo un trabajo de visibilización ante la comunidad internacional e instituciones locales, departamentales y nacionales de Colombia. Tal y como dice Annye Páez, de la ACVC, IAP en estos momentos es vital que haga un trabajo de «acompañamiento político» y que haga de altavoz de los comunicados y denuncias que hacen las organizaciones acompañadas.

En estos momentos estamos potenciando el trabajo de incidencia política y buscando nuevos canales para realizar nuestro trabajo.  Estas últimas las entidades acompañadas también han buscado nuevas maneras de realizar su trabajo. Edilberto Daza, de la Fundación DHOC, comenta que la nueva normalidad para ellos es realizar reuniones por videoconferencia para poder analizar el contexto. Dice también que han creado espacios digitales con otros defensores de Derechos Humanos, lo cual se ha materializado en una Coordinación de Derechos Humanos que engloba a los departamentos del Meta, Guaviare y Caquetá.

Desde que empezó el confinamiento han sido asesinados más de una decena de líderes sociales; se está produciendo en diversos puntos del país erradicación forzada por parte de la Fuerza Pública y las comunidades indígenas, campesinas y afros siguen sufriendo vulneraciones. En este nuevo contexto todo esto se junta con el riesgo de contagio del virus y la falta de garantías alimentarias. Por todo ello, tal y como nos transmiten las organizaciones acompañadas, el trabajo de IAP en Colombia sigue siendo necesario y toca adaptarse a estas nuevas dinámicas que se presentan.

Finalmente, agradecer mucho a Doña Irene y Annye Páez de la ACVC, a Juan Carlos Quintero de ASCAMCAT, a Doris Rivera de ANZORC y a Edilberto Daza de la Fundación DHOC por el tiempo que han dedicado a hablar con nosotros. Sin sus aportaciones, ni este artículo ni el trabajo de IAP tendrían sentido alguno.


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