La experiencia del Paro en Norte de Santander

El caso de ASCAMCAT 

Daisy Prieto  | Voluntaria de IAP

Catatumbo (Colombia)

El pasado 28 de abril se cumplió un año de la protesta social en Colombia a nivel nacional que, bajo el lema “Por la vida, la paz, la democracia y contra la Reforma Tributaria y el paquetazo de Duque”, dio inicio a una de las movilizaciones más largas que ha vivido el país. Con una duración aproximada de casi tres meses, el país tuvo como principales protagonistas a diversas organizaciones sociales que unieron fuerzas para reclamar cambios en el actual sistema económico del país.

Esta movilización social generó mucha repercusión en los medios de comunicación, debido a que en un inicio lo protagonizaron principalmente las ciudades. Después se consiguió que la movilización se replicara en otros colectivos del área rural: campesinado, comunidad indígena y afrodescendiente. De esta forma, se aprovechó esta protesta social para poder recordar algunas problemáticas que se han reclamado desde hace años en los territorios y las comunidades abandonadas por el Estado.

Para el caso del departamento de Norte de Santander, la Asociación Campesina del Catatumbo (ASCAMCAT), junto a otras organizaciones y movimientos sociales, se unió a la protesta social para visibilizar las problemáticas de la región del Catatumbo. La protesta social y pacífica duró 37 días en la región, causando un impacto social que logró que representantes del gobierno nacional y departamental se sentaran a escuchar las demandas de los diversos colectivos. Dicha movilización logró convocar una Mesa de Diálogo Político y Social en el Norte de Santander. Las principales exigencias por parte de ASCAMCAT fueron la suspensión de las fumigaciones y la erradicación forzada, además del cumplimiento del Programa Nacional de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito (PNIS).

Sin embargo, aunque en este punto no pudieron llegar a un acuerdo, a raíz de esos encuentros se logró activar la Mesa Campesina, Agraria, Minera y de Paz que, tras varias sesiones, logró aprobar unos acuerdos locales.

“El paro en la región del norte de Santander fue inédito. Y esto es porque primó el diálogo social sobre la represión”, afirma Juan Carlos Quintero, líder de ASCAMCAT. El defensor también habla del logro de la convergencia de múltiples sectores -algo que llevaba mucho tiempo sin ocurrir-, en lo que se denominó el Comité Departamental del Paro en el Catatumbo, compuesto por 208 organizaciones y 17 sectores sociales, que presentaron un pliego de 250 peticiones y consiguieron instalar 16 mesas sectoriales para el diálogo con el Gobierno.

Hasta el momento, la Mesa Campesina, Agraria, Minera y de Paz ha avanzado en diez acuerdos que están relacionados con las inversiones de infraestructura y que busca mejorar la calidad de vida de las comunidades de la región del Catatumbo. Quintero resalta que estos acuerdos pudieron poner varios temas sobre la mesa, como la creación de una red regional de veedurías para los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET). “Esto es importante, ya que es una herramienta de transformación territorial para el Catatumbo y queda establecido como un acuerdo gracias a los resultados de la protesta social”. El líder también destaca que fue un logro relevante el hecho de conseguir que los gobernantes especificarán con vigencias y tiempos las inversiones sobre la vía Tibú – La Gabarra – Astilleros.

Igualmente, aún queda pendiente abordar en la Mesa los mecanismos de autoprotección comunitaria que vienen trabajando con la Ruta de Protección del Nororiente Colombiano y que quieren proponer al Ministerio del Interior. Para poder hacer que funcione la implementación de estos acuerdos adquiridos con el gobierno departamental, se realizará una asamblea de socialización y refrendación en las comunidades, para después activar una estrategia comunicacional que permita desglosar estos acuerdos y que la comunidad los comprenda. Tras esto, se creará un mecanismo tripartito entre la comunidad internacional, el Gobierno y las organizaciones campesinas para hacer seguimiento a los acuerdos.

Con respecto a la expectativa de estos acuerdos de cara a las elecciones, Quintero afirma que es un tema adverso, pues la campaña electoral genera muchas tensiones entre las partes que puede llevar a la no implementación de lo pactado. “Lo importante es que hicimos parte de un ejercicio de movilización social histórico en nuestro país, en el que hemos planteado que Colombia está cambiando como sociedad, que la juventud tiene un papel protagónico y que hoy es una sociedad más crítica.  El gran reto que tiene hoy el movimiento social es que este acumulado de indignación lleve a una organización que cambie la política en Colombia y el rumbo de nuestra nación”.

Movilizaciones del Paro de 2021 en el Catatumbo