Nos volveremos a encontrar

Un año junto a las defensoras de la paz en Colombia

Quién sabe cuándo y dónde nos volveremos a encontrar. Se me hace imposible transmitir todo el afecto y todo el amor recibido durante este año en Colombia en unas líneas, y creo que todos sabemos que es algo imposible también… y no solo esto, sino que sería injusto tratar de despedirme juntando palabras y líneas.

Tampoco abarcarán estás líneas para hablar de los problemas estructurales para las mayorías que viven en Colombia: salud, educación, justicia, explotación, la sistematicidad de los asesinatos a líderes y lideresas sociales, paramilitarismo, la guerra a la Paz, la guerra a los que aman la Paz… No tendría mucho sentido tampoco que lo hiciera yo. Siempre, siempre, siempre ha habido y habrá desde el corazón de los llanos sin alambradas, las veredas bañadas por el río Magdalena o las montañas del Catatumbo colombianas y colombianos que en medio del ruido de la distorsión, el silencio del vencedor y la amnesia selectiva alcen la voz. Los y las colombianas de clase trabajadora, campesinos sin tierra, las doblemente explotadas, líderes y lideresas sociales, los que lo dieron todo por la Paz. La humildad y la ternura de los de siempre, que persisten en la Paz por la vía del diálogo pese el retumbar de la noche guerrerista. De los imprescindibles que aman y defienden una vida digna en Colombia y para todos los pueblos del mundo.

A fin de cuentas no importa cuándo y dónde nos volveremos a encontrar. Seguimos juntos en lo central en esta vida, que es la lucha por un futuro con justicia social. Me quedo con todos los abrazos, los besos, las miradas cruzadas con dulzura, las conversaciones y los momentos compartidos que nos hacen crecer colectivamente.

Seguimos y seguiremos.

Pol C.


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