III Festival de la Cultura y Dignidad Campesina

El Magdalena Medio defiende la paz, la vida y el territorio

“Por el agua, por la vida, por la paz, vamos juntos a luchar”. Con esta insignia y una mística de la Coordinadora de Mujeres del Nororiente Colombiano da comienzo el III Festival de la Cultura y Dignidad Campesina en el corregimiento Cañabraval Bajo, municipio de San Pablo, Sur de Bolívar, el pasado 17 de agosto, organizado por la Asociación Campesina del Valle del Río Cimitarra – ACVC, con el objetivo de reivindicar la identidad y cultura campesinas y al campesinado como sujeto de derechos políticos. Al festival se acercaron alrededor de 200 personas de veredas aledañas y representantes de organizaciones sociales del Magdalena Medio, como ANZORC, Aheramigua, Asorvimm, Credhos, OFP, Fundaexpresión, Corambiente, Unión Temporal o Coordinadora de Mujeres del Nororiente Colombiano; y el acompañamiento internacional por parte de International Action for Peace y Peace Brigades International.

El día se levanta nublado en Cañabraval bajo, pero la fuerte lluvia del día anterior parece que no amenaza las actividades previstas para la jornada. Se prevén tanto foros y conversatorios como actividades lúdicas, concursos, una feria gastronómica y mercado campesino. Los objetivos del Tercer Festival de la Cultura y Dignidad Campesino, que los años anteriores se celebró en San Lorenzo (municipio de Cantagallo) y Puerto Nuevo Ité – Cooperativa (nordeste Antioqueño), son la promoción del diálogo entre el campesinado de la región, el intercambio intergeneracional entorno a los valores, prácticas, usos y saberes que integran la vida campesina y la promoción de la cultura e identidad campesina de los habitantes de la Zona de Reserva Campesina del Valle del Río Cimitarra.

“El Tercer Festival por la Cultura y Dignidad Campesina resulta ser una herramienta de gestión para promover y fortalecer el patrimonio cultural inmaterial del campesinado dentro del que se encuentra la conservación del medio ambiente, como parte de los derechos colectivos del campesinado que generan vínculos de unidad e identidad en la región”[1].

Tras un saludo de bienvenida de la Presidenta de la ACVC, Doña Irene Ramírez, y de la junta directiva de la Junta de Acción Comunal de Cañabraval Bajo, se da paso al primer foro de la jornada sobre derechos e identidad campesina, a mano de Andrés Gil, Presidente de la Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina – ANZORC, y de Pablo Elías Vargas, dirigente sindical y miembro de la dirección nacional de la Federación Nacional Sindical Unitaria Agropecuaria – FENSUAGRO.

Los dos dirigentes hacen referencia a los momentos de su vida en el municipio de San Pablo, recordando esos momentos de lucha y resistencia en los que les tocó recorrer la región. “¿Qué es ser campesino?”, preguntan a la comunidad presente, “nuestra tarea es representar nuestro territorio. El campesino es una persona orgullosa del territorio. Ser campesino no es un delito”, responden, haciendo referencia al estigma que ha sufrido, y todavía sufre, el campesinado, muchas veces acusado de pertenencia o colaboración a la guerrilla. La cultura y dignidad campesina se caracterizan por la solidaridad y la capacidad organizativa, y se entienden como la forma de comprender el territorio, de organización social y resistencia, de los saberes relacionados con el entorno como es la economía campesina y el desarrollo social que implica, el relato, la alimentación, la música, el trabajo y la vivienda.

A diferencia de las comunidades indígenas y afrodescendientes, reconocidas por la Constitución colombiana como sujetos de derechos políticos, el campesinado colombiano no goza de un tratamiento especial en las leyes por su identidad y su vinculación con el territorio. Aunque el 60% de la comida que llega a los platos de los colombianos y las colombianas viene de la economía campesina, de la pequeña parcela, a nivel gubernamental se considera que los productores son las grandes empresas agroindustriales. En los años 90, se producían en Colombia 22 millones de toneladas de alimentos en territorio colombiano, cantidad que en la actualidad se importa, poniendo en riesgo directo la soberanía alimentaria de los colombianos y las colombianas.

La lucha del campesinado pasa por el reconocimiento de esta identidad: en 2018, ANZORC y FENSUAGRO presentaron una tutela contra el Estado para el reconocimiento del campesinado como sujeto de derechos políticos a nivel constitucional; la cual ganaron y están ahora en negociaciones con el Gobierno nacional, con el objetivo de conseguir un apoyo y un lugar en la plaza de mercado para la economía campesina y su desarrollo. No hay que olvidar que el pasado 17 de diciembre, la Asamblea General de Naciones Unidas adoptó la Declaración sobre los Derechos de los campesinos y otras personas que trabajan en las zonas rurales, en la que “se reconoce la situación de vulnerabilidad de las comunidades campesinas frente a factores ecológicos (cambio climático), económicos (pobreza rural), productivos, ambientales y de calidad de vida, por lo que se establece un marco normativo que puede permitir a los países desarrollar y fortalecer las políticas específicas que atiendan las particularidades de campesinas y campesinos”[2].

Los dos dirigentes también reclaman el cumplimiento del Acuerdo Final de Paz firmado entre el Gobierno y la extinta guerrilla de las FARC-EP, haciendo referencia al Programa Nacional Integral de Sustitución de cultivos de uso ilícito (PNIS) y al Programa de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET). En este sentido, ANZORC ha interpuesto, a fecha de 30 de julio de 2019, un requerimiento ante la Procuraduría General de la Nación[3], solicitando el cumplimiento del punto 4 de dicho Acuerdo para una sustitución integral de cultivos con garantías y para terminar con las erradicaciones forzosas, exigiendo el “fortalecimiento de las capacidades institucionales del Estado y las comunidades para producir condiciones de sostenibilidad económica, ambiental, política, social y cultural, por encima de la práctica de pretender privilegiar la fuerza como medio para acabar los mencionados cultivos, conocida por su fracaso, ineficiencia y propensión a aumentar más violencia, contaminación de suelos, aguas, fauna, flora y de poblaciones afectadas en su salud”.

Tras este primer foro, se da paso a un segundo foro sobre economía campesina, en la que se da un espacio a todas las iniciativas de economía campesina asistentes para que las presenten. Primero, ASOMERCAM, quien, desde hace cinco años, organiza un mercado campesino en el casco urbano de San Pablo cada dos semanas, para el intercambio de semillas y para la venta de productos campesinos de la zona.

A continuación, se presenta la iniciativa de Ecobúfalo campesino[4], iniciativa que surgió de la mano de la ACVC en el año 2000 para fomentar una economía comunitaria y solidaria que no dependa de la hoja de coca y generar una alternativa para el campesino en la región. Para ello, se entregan diez hembras y un macho a cada familia, que tendrán que devolver cuando nazcan las primeras crías, con el objetivo de convertirlo en un proyecto de vida, pero también en un proyecto de resistencia y de permanencia en el territorio. Además, en diciembre de 2018 se inauguró un punto de venta en Barrancabermeja, en el que se comercializan los productos lácteos y cárnicos surgidos de la finca bufalera de Puerto Matilde. En Puerto Matilde también se instaló una trilladora de arroz y, con los productores de arroz de varias veredas aledañas que trillan el arroz en Matilde, se pretende abastecer de arroz a la región, con la intención de diseñar una marca de arroz de la Zona de Reserva Campesina.

También se presentan otras iniciativas como la de Fundaxpresión, ONG ambiental y cultural que trabaja por la soberanía alimentaria; Corambiente, corporación de Bucaramanga con producción orgánica de café, cilantro, berenjena, plátano, yuca, entre otros productos; Asojorcaye, productora de tilapia roja en estanques de geomembrana, quien presenta su primera producción en el festival; y Unión Temporal, quien trabaja la asistencia técnica para la sustitución de cultivos de uso ilícito desde hace ocho meses en la región. También está presente la Coordinadora de Mujeres del Nororiente colombiano, que concentra su trabajo en la participación política de las mujeres y en la erradicación de la violencia hacia las mujeres. Por último, se presenta el proyecto de Ecoturismo comunitario de la ciénaga de San Lorenzo (municipio de Cantagallo), que existe desde hace cinco años y la ACVC apoya desde hace tres, y que organiza visitas a la ciénaga, a miradores, quebradas, cabalgatas y avistamiento de aves.

De manera simultánea a los foros, se organiza un taller para niños y niñas, “los guardianes de los derechos”, sobre los derechos de la niñez y el cuidado del medioambiente, con el lema: “si eres capaz de conocer tus derechos, eres capaz de defenderlos”.

Durante la mañana, se instalan diferentes puestos con los productos que se van a vender durante toda la jornada, con intercambio de semillas nativas y variedad de productos: vino de naranja, mermelada de mora, miel, productos lácteos y cárnicos de búfalo, berenjenas, zapotes, mazamorras, etc.

Inmediatamente después, se da paso a la parte más festiva del evento, promocionando la cultura e identidad campesina. Los niños y niñas presentes han organizado diferentes presentaciones: realizan un concurso de disfraces con materiales reciclados, como chapas de botella, sacos de tela, cartón, papel, revistas, o con productos de la región, como el fríjol; hacen diferentes teatros como la Caperucita Roja recicladora o un teatro de mimos resaltando la importancia del reciclaje. También hacen actuaciones musicales y de baile: toda la comunidad presente se organiza en círculo alrededor de la zona que se ha instalado como tarima y disfruta del espectáculo. Además, los adultos también hacen diferentes concursos, como carrera de sacos o concurso de ensillado de un caballo, en el que los inscritos y las inscritas deben ensillar correctamente al caballo en el menor tiempo posible. También hacen un concurso de baile con globos: cada participante se ata un globo al tobillo y, al ritmo de la música y sin dejar de bailar, deben intentar explotar el globo de los demás para eliminarlos del juego, siendo la ganadora la última persona que tiene el globo en el tobillo.

A última hora de la tarde, se da paso a actuaciones musicales locales, con carranga campesina o la actuación del grupo Tamboras Guacagallo.

Cuando llega la noche, actúa el grupo Juventud Vallenata y se deja paso al baile y la fiesta, y los asistentes disfrutan hasta altas horas de la madrugada…

[1] Programa del Tercer Festival por la Cultura y Dignidad Campesina

[2] Aprobada la Declaración de la ONU sobre de los Derechos de los Campesinos por parte de la Tercera Comisión – 17 de diciembre de 2018 https://agriculturafamiliar.co/adoptada-la-declaracion-de-la-onu-sobre-de-los-derechos-de-las-campesinas-y-campesinos/

[3] Campesinos comunican a la procuraduría incumplimientos del Gobierno en sustitución de cultivos – 31 de julio de 2019 https://prensarural.org/spip/spip.php?article24590

[4] Los búfalos que acabaron con la coca en Colombia – 27 de enero de 2019 https://www.publico.es/sociedad/ecobufalo-campesino-bufalos-acabaron-coca-colombia.html


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