A unos pocos de kilómetros no hay distancias

Aterricé en Bogotá en plena huelga de los pilotos de Air France, era septiembre de 2014, y la ciudad me recibió tal y como es: fría y hostil, menos mal que la sonrisa de la que iba a ser mi coordinadora en IAP Colombia, lo cambió todo.

Desde aquel miércoles hasta el 28 de agosto muchas cosas han sucedido, ha habido unos pocos de kilómetros, que nunca han sido suficientes, yuca, papa, carne asada, zancudos, lágrimas, decepción, ira, más risas, tanta dignidad que podría plantar millones de semillas y palabras, muchas palabras. Palabras para coordinar acompañamientos, para equilibrar, para negociar, para reivindicar, palabras en los informes, en las interlocuciones, en el interior de los carros, en los bares con la música a toda voz….palabras que han construido un año, y a la Ana que seré.

En este año he asistido a la creación de una cooperativa nacional en base a la soberanía alimentaria, a decenas de talleres sobre Derechos Humanos, a balances, al germen y brote de una nueva forma de hacer política, a asambleas constituyentes, a marchas por la paz y marchas en recuerdo de los mártires, incluso estuve en la socialización de una caracterización de fauna y flora…y todo ello junto a distintas organizaciones campesinas, cuyo objetivo principal es construir una Colombia en Paz con Justicia Social. Pero también me tocó estar con campesinos y campesinas en comisiones de verificación, porque sus casas estaban siendo utilizadas por el Ejército, a familiares que denunciaron en el Parlamento la falta de interés y voluntad política por desenterrar los cadáveres que aún permanecen en las veredas, viví comisiones de denuncias por hechos que ni siquiera la fantasía puede crear, escuché a desplazados de sus hogares preguntarme ¿por qué a nosotros?, y hablé con campesinos que miran al cielo por su avión erradica sus cultivos.

En 2014 y 2015 tuve que acompañar a gente que aún recibe amenazas por grupos paramilitares, comunidades que ven a los soldados apostarse junto a las escuelas, chicos que son requisados por los militares y a los que pretenden reclutar… y es que 2015, en la bella Colombia se sigue pareciendo demasiado al pasado.

Bogotá me despedirá como es: hostil y fría, y puedo apostar que en lo grande nada ha cambiado, al fin y al cabo ¡qué son 11 meses! pero hay una certeza: cuando estuve con la gente de ACVC, DHOC, ANZORC, ASCAMCAT, ASTRACATOL, OFB… sé que sirvió para mejorar puntualmente su vida, mantuvieron la dignidad, el respeto y seguridad que merecen, como personas, como campesinos y como luchadores. Me voy de aquí con la sensación equivocada de que nada he hecho, que nada dejo, que un día le preguntarán a mis compañeros ¿y qué es de esa mona que venía con ustedes?, que no hice, que solo observé, me mantuve al otro lado de la ventana, me empapé en lo político, pero no participé…y sé que así debe ser, ¿y entonces? Pues ahora llega el momento de ser memoria, de asumir responsabilidades con las historias, y con la historia que he vivido. Tengo los datos, la experiencia y los contactos y hay que continuar desde lo humano, desde lo profesional y desde el compromiso. Así que Gracias.


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