Reflexiones a priori

Tal vez deberíamos parar un segundo, detenernos y reflexionar, hacer una introspección, preguntarnos: ¿qué somos? ¿Qué hacemos? ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Estas tres reflexiones nos contextualizan, nos revelan el camino vital que hemos elegido y empezado a seguir. Lo siguiente es: ¿qué queremos hacer? Y es a partir de esta pregunta donde se abre un gran abanico de posibilidades futuras, algunas descabelladas y otras más realistas. Buscamos sin cesar nuestro lugar en la sociedad, en el mundo con o sin suerte, y nos genera frustración no saber cuál es nuestro rumbo, nuestro papel. En este momento de divagación emocional se encuentran ventanas de oportunidad, que con esfuerzo y trabajo duro se llegan a convertir en realidades. El acompañamiento internacional será a partir de ahora mi realidad, gracias al esfuerzo en la formación interna y a la confianza que International Action for Peace ha depositado en mí. Esta oportunidad será mi enclave para poner en juego toda la teoría que he aprendido en seis años de estudios superiores entre licenciatura y posgrados, para aprender, para desenvolverme en situaciones tensas, para reír, para llorar, para conocer nuevas realidades que me fascinan, para poder construir la respuesta a la pregunta ¿quién soy?

Esta ventana de oportunidad me reportará a dos vías; en primer lugar, emprender un camino para crecer como profesional, para poder dedicarme en un futuro a los derechos humanos no desde una oficina sino a partir del terreno, entendiendo la realidad y ser capaz de analizarla e intentar cambiarla, y en segundo lugar, continuar con mi camino personal, conociéndome y solucionando aquellos aspectos vitales que limitan, crecer mediante los cambios y buscar mi razón de ser.

Con esta experiencia me planteo responder a una última pregunta ¿Qué podemos hacer para cambiar la realidad que nos rodea? En definitiva, utilizar las herramientas colectivas para la transformación de un mundo sin respeto, que creo, es la base de toda comunidad y sociedad.


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