La paz lleva años construyéndose

Cuando entras a Carrizal, hay un cartel enorme que pone “Bienvenidos a la vereda Carrizal, territorio de paz”. Este cartel, es una muestra de que esta comunidad y las organizaciones sociales que trabajan en la zona, hace años que luchan por la paz en sus territorios. Sabían que no había ninguna inversión del Estado y, por ende, les tocaba organizarse y desarrollar sus propuestas para mejorar la calidad de vida y dignidad de su pueblo y luchar por la tierra que trabajan.

En esta zona, como muchas otras en Colombia, la gente ha vivido el conflicto armado en sus carnes. Están repletos de vivencias llenas de violencia pero también son ejemplo de resistencia y esperanza. Carrizal nace fruto de la colonización de campesinos despojados de sus tierras por la arremetida paramilitar, que fueron llegando a las zonas más lejanas y áridas del nordeste antioqueño para huir de la violencia. Es una zona geoestratégica de vital importancia y de muchos recursos naturales, donde las empresas transnacionales llegan dispuestas a llevarse por delante a quien haga falta con tal de sacar un pedacito de oro.

Es una tierra donde ha habido influencia histórica de las FARC y el ELN y donde el gobierno solo aparecía en forma de ejército. Es un sitio donde el campesinado y las líderes sociales tienen que luchar contra la estigmatizacióny la persecución por defender su territorio. Es una tierra donde el minero artesanal es perseguido por considerarse ilegal, mientras la gran minería entra sin ningún problema respaldada por el gobierno y por grupos paramilitares.

Esta vereda, como en muchas otras, no sale en los mapas, ni existía para el Estado. Tampoco hay electricidad, alcantarillado, agua potable, puesto de salud, carreteras en buen estado y lo poco que hay, ha sido construido por la comunidad y las organizaciones campesinas.

Esta vereda, como muchas otras, está en el punto de mira gracias al proceso de paz, siendo la primera vez que resuena en los oídos de la mayoría de la gente colombiana. Ahora y durante 6 meses acogerá a un conjunto de 400 guerrilleros y guerrilleras que harán la transición a la vida civil.

Aunque la mayoría de gente no sabe dónde queda Carrizal, para IAP, es como su segunda casa ya que lleva muchos años trabajando en esta zona, acompañando a la Asociación Campesina del Valle del Rio Cimitarra (ACVC), y se conoce muy bien, las trochas para llegar hasta ella y las reivindicaciones y necesidades de la comunidad y las organizaciones sociales, así como la necesidad de ir acompañados a nivel internacional para sentirse seguros a la hora de trabajar.

Es una zona que podría haberse quedado en un pueblo que se construye alrededor de una mina pero el esfuerzo de la organización social ha hecho que se convirtiera en una vereda con un fuerte trabajo comunitario y organizativo. De allí que sea un ejemplo de paz y de cómo esta se construye de la mano del campesinado que sabe muy bien lo que necesita y está organizado para reivindicar sus derechos al estado pero que también está acostumbrada a trabajar sin la ayuda de él.

Desde la ACVC hay años de esfuerzo en reivindicar la Zona de Reserva Campesina para que no haya acaparamiento de tierras y que el campesino pueda ser dueño de una porción de tierra. Es un ejemplo en la conservación ambiental del territorio defendiendo la Serranía de San Lucas, la cual se han caminado durante semanas, finca por finca, preguntando a la comunidad que figura de protección quieren que les beneficie más. En apoyar a la pequeña minería artesanal y que está tenga el menor impacto posible en el medioambiente, investigando con plantas que filtran el mercurio descontaminando el agua. En fortalecer proyectos productivos para trabajar la soberanía alimentaria, como una trilladora de arroz que funciona de manera comunitaria. En estar en cada comité de las Juntas de Acción Comunal, como el de derechos humanos o el de mujeres, fortaleciendo y empoderando a la gen

Gente del campo y de la ciudad, jóvenes y mayores, intelectuales y campesinos, se han caminado las agrestes trochas a pie o a lomo de mula durante días, semanas y meses, para llegar a todas las comunidades, cada cual más alejada, para escuchar al campesino y darle voz y voto en la construcción colectiva de una Colombia más igualitaria y justa y para luchar por un modelo económico, político y social más distributivo que no beneficie solo a unos pocos.

Y es de esto, de lo que van los acuerdos de paz y de los que quieren ser partícipes las comunidades, y ahora más que nunca les toca involucrarse ya que estos esconden diferentes intereses e interpretaciones. Para unos, significa seguridad de invertir en zonas donde antes no era posible y para otros, es justicia social y trabajar para acabar con las causas que originaron el conflicto armado en Colombia.

Por este motivo, la ACVC en Carrizal, sabe que, el que haya una Zona Veredal Transitoria de Normalización, tiene que suponer beneficios para la comunidad, como por ejemplo, que llegue el agua potable y la electrificación a la vereda. También que haya garantías para los defensores de derechos humanos, dado que en este país son asesinados de forma sistemática.

Es por esto que decide ser garante y veedor creando un Comité de Impulso Territorial para la Paz, el cual verificará la vulneración de derechos que puedan surgir en el territorio y será veedor de la implementación de los acuerdos y donde se ha querido que IAP acompañe esta comisión, dado el largo recorrido histórico de acompañamiento en el territorio.

Y, es de vital importancia que IAP siga brindado el acompañamiento internacional a las organizaciones sociales campesinas, en un momento tan importante, de implementación de los acuerdos.

Así que mucho ánimo a todas esas personas, valientes y comprometidas, que luchan incansablemente día a día para llevar la paz a sus territorios.

¡Sonríe Colombia, que algo bueno está pasando!


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