Dos horas y media en el Río Guayabero

Decía Heráclito que no podemos bañarnos dos veces en el mismo río y que todo fluye, nada permanece. Como idea filosófica del continuo devenir del tiempo es brillante pero cuando te toca lidiar con 6 patrulleras de la Infantería de Marina durante dos horas y media acompañando a más de 700 campesinos en medio de un rio es todo lo contrario.

Nada fluye, todo permanece…

La Fundación DHOC nos llama

– ¿Cómo me le va, amigo? la voz de Esmer Montilla es inconfundible al otro lado del teléfono.

Esmer Montilla es el Presidente de la Fundación DHOC (Defensa de los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario del Oriente y Centro de Colombia). Una Fundación que nace debido a la necesidad de muchas asociaciones campesinas y colectivos de tener una herramienta para la defensa de sus Derechos Humanos en su día a día.

– Iñaki, necesitamos que nos colaboren para la Marcha por la Paz del día 9 abril porque desde todo el Oriente y Centro de Colombia nos movilizaremos hacia Bogotá miles de campesinos pero hay una zona que nos preocupa más y nos gustaría contar con ustedes.

9 de abril

El 9 de abril es una fecha importante en Colombia. Es de esas fechas que son tristes por su origen pero que son importantes. Fechas de la memoria, fechas que están llamadas a ser parte del imaginario colectivo, fechas del no olvido.

El 9 de abril de 1948, Jorge Eliécer Gaitán fue asesinado generando el denominado Bogotazo. Gaitán era un liberal que aparecía como la gran esperanza ya que proclamaba un programa político basado en reducir las desigualdades económicas y una Reforma Agraria justa.

En la actualidad, el 9 de abril es el Día Nacional de la Memoria y la Solidaridad con las Víctimas del conflicto armado. Pero, además, este año tuvo un componente más de apoyo a la búsqueda la Paz con justicia social generando un movimiento masivo desde áreas rurales a las principales ciudades del país.

En ruta

En Colombia, el google maps es útil pero te miente. Las distancias que te ofrece son reales pero te engaña, la ecuación espacio/tiempo aquí no funciona y es que Colombia se escapa muchas veces a las leyes… a las de la física también.

La orografía del país, las carreteras y otros factores hace que pensar en kilómetros sea una trampa para uno mismo. En Colombia las distancias se miden en horas de trayecto. Cuatro días en ruta, 2.000 kilómetros: Barrancabermeja – Bogotá – San José del Guaviare – Bogotá – San José del Guaviare – Bogotá – Barrancabermeja, tres noches durmiendo en ruta y otra durmiendo en el suelo y 40 horas de trayecto.

Pero uno que ya lleva un año por aquí no le tiene miedo a los eternos viajes, en este cosmos de guerra y paz, de alegría y tristeza y de lucha constante tienes que ser consciente de que, como acompañante internacional, eres un pequeño ingrediente en todo un proceso mastodóntico y que tu tarea puede ser fundamental para sólo unos minutos aunque hayas recorrido todo el país para llegar a ese punto. Tres minutos de trabajo efectivo tuyo pueden habilitar y dar sentido a meses de duro trabajo previo de las organizaciones. En este caso, dos horas y media.

San José del Guaviare

San José del Guaviare en un pueblo bonito, pequeño y muy militarizado. No en vano es un punto estratégico donde los ríos Ariari y Guaviare se juntan y conforman el río Guayabero. Estos tres ríos conforman tres vías de comunicación fundamentales en el límite entre el Meta y el Guaviare y eso, en Colombia, significa guerra.

Y si en Colombia algo significa guerra es que la movilidad por ese área es muy complicada pero mucho. Justo en la entrada del pueblo hay un potente retén de la policía de modo permanente y la llegada de dos extranjeros generó una situación de extrema precaución hacia nosotros y todo un manual de consejos solo para “gringos”.

Y por eso estábamos allí.

Llegar a Bogotá

La cosa era sencilla, dentro de la complejidad de movilizar a 700 personas y organizar la logística para ello.

Llegar a San José del Guaviare, reunión con la organización para ultimar el plan, reunión con el Comandante de la Policía para organizar la salida de la caravana de autobuses, ir a Puerto Arturo, media hora de canoa, recoger a los campesinos, otra media hora de canoa para volver a Puerto Arturo, ir a los autobuses y poner rumbo a Bogotá.

Pero no, cuando estás en una zona clasificada como “roja” con importancia estratégica en las comunicaciones, todo se vuelve más largo porque lo que iba a ser media hora de trayecto se transformó en dos horas y media debido a un retén militar en pleno río por el que toda la delegación fue retenida.

Y es en momentos como estos cuando te das cuenta del valor de tu trabajo porque gracias a la interlocución de IAP, en ese momento, y con el Comandante de la Marina, finalmente, se pudo hacer el viaje de ida y vuelta sin más sobresaltos. Que con ese ya fue suficiente.

La Marcha por la Paz fue un éxito multitudinario con miles de personas apoyando y anhelando una Paz que llega y no llega pero por la que el pueblo colombiano trabaja duro.

Y entonces te dan igual las horas de bus, los momentos tensos y los problemas que puedan aparecer porque eres consciente que esas dos horas y media en el río Guayabero tienen un valor incalculable para esa gente que sale del fondo de su vereda para manifestar que la paz tiene que llegar.


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