El conflicto

Durante los últimos 50 años, el país ha vivido sumido en un conflicto social, político y armado en el que se han enfrentado distintos actores: grupos insurgentes campesinos y urbanos (como las FARC o el ELN) levantados en armas contra el estado ante situaciones de abandono y represión; la fuerza pública que intenta mantener el statu quo existente; y grupos paramilitares de extrema derecha. A la violencia directa de las partes armadas se le suma una profunda violencia estructural; por cuenta de la guerra, una minoría ha ido acumulando tierras y riqueza a costa de las vidas de las clases populares.

El conflicto ha pasado por muchas etapas: procesos de paz, desmovilizaciones de diferentes grupos, periodos guerreristas de represión estatal y paramilitarismo institucionalizado, e incluso un genocidio político contra el partido de izquierda Unión Patriótica. Las influencias externas y diferentes intereses económicos también han supuesto un enquistamiento de las hostilidades. El narcotráfico, la existencia de empresas transnacionales extractivas y el interés de EEUU en mantener el control de la zona con planes de ayuda militar han contribuido a que se alcancen unos niveles de violencia muy elevados.

La violencia llega a su máxima expresión durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez (2002-2010), con la llamada Política de Seguridad Democrática, en la que las violaciones a los derechos humanos se hicieron tan frecuentes que la situación llegó a un punto insostenible. Tras esta traumática etapa, en 2012 se inicia un proceso de diálogo en La Habana entre las FARC-EP, principal grupo insurgente del país, y el gobierno, que culmina en noviembre de 2016, dando lugar a una nueva fase de implementación de los acuerdos y construcción de una nueva Colombia en paz.