26092016

A casi nadie le gusta un 26 de septiembre y menos si es lunes. Es ley de vida.

Y es que los 26 de septiembre suelen ser días anodinos dentro de un calendario. De donde yo provengo se terminó el verano y eso significa que se terminaron las vacaciones. Los mayores regresan a sus puestos de trabajo y los niños al colegio.

El otoño llega paso a paso. Los días se acortan y comienza a anochecer antes, el frío asoma y llega la lluvia.

Y eso que el 26 de septiembre se ha esforzado por ser un día importante, no en vano un 26 de septiembre nacieron personajes como San Francisco de Asís o Heidegger y murieron otros como el mismo Torquemada o Paul Newman. Pero ni aún así.

A casi nadie le gusta un 26 de septiembre y menos si es lunes. Es ley de vida.

Sin embargo, el 26 de septiembre de 2016 va ser recordado por muchas personas en especial en Colombia por razones obvias. No cualquier día se firma el Acuerdo de Paz más completo y mejor posible, en lo formal, de la historia de los Acuerdos de Paz.

Un Acuerdo de Paz que pondrá fin a más de 50 años de enfrentamiento armado y guerra interna brutal. Yo no me atrevo a hablar de final de la guerra ya que si bien es cierto que las FARC-EP han sido (ahora sí me atrevo a hablar en pasado) el grupo insurgente más poderoso en Colombia aún va a restar un arduo trabajo para lograr una Paz real para implementar estos acuerdos, para obtener un acuerdo con el ELN y para desmontar las estructuras paramilitares.

Pero sin lugar a dudas, esta fecha es la fecha más importante en la historia de Colombia y una de las más importantes en la historia de toda Latinoamérica y hay que estar contentos y celebrarlo.

Sin embargo, será mi carácter huraño del norte, será que siempre me sentí más cómodo en las retaguardias por lo que cerca de la inmensa alegría que me genera esta situación tengo situados varios resortes antieuforia.

Será que a las personas que trabajamos en IAP hoy mismo nos toca a acompañar a personas de organizaciones por las comunas más complejas de Barrancabermeja. Y será que las amenazas a defensores y defensoras de Derechos Humanos siguen al alza.

Será que, como organización, en IAP somos conscientes que este es el primer paso uno de un gran caminada por trochas llenas de dificultades y que no podemos desfallecer ni despistarnos y que muchas personas y organizaciones siguen confiando en nuestro trabajo.

Será porque en IAP sentimos y percibimos que debemos estar alerta y seguir trabajando de modo más fino, con más implicación y en un nuevo escenario desconocido y eso conlleva más responsabilidad y estar más “pilosos” que nunca.

Sin embargo ayer, 26 de septiembre de 2016, fue un día especial para Juan.

Juan es un muchacho que trabaja por la Paz en Colombia y al que conocí hace más de dos años y medio. Siempre sonriente y afable. De esas personas que siempre tienes una broma y brotan las risas. Pero ayer estaba emocionado desde que sonó el himno de Colombia y veíamos la ceremonia de la firma en una pantalla gigante de una plaza de Barrancabermeja.

Yo lo noté. Y a Juan se le humedecieron los ojos cuando Santos y Timochenko firmaron y luego se dieron la mano. Él cree que no lo vi pero yo lo noté. Y Juan y yo nos abrazamos. Un abrazo cortico pero intenso y él me pasó la humedad de sus ojos a mis ojos. Yo creo que él no lo vio pero sé que lo notó.

Y esto se nos quedará metido dentro y es combustible para seguir trabajando en esta dirección.

Y eso que era 26 de septiembre y lunes y a casi nadie le gusta un 26 de septiembre y menos si es lunes. Es ley de vida.


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